[genero-salud-ddhh] La atención imprescindible - Artículo periodístico

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Sab Mayo 30 16:25:10 EDT 2009


*La atención imprescindible*

En la Argentina todos los años se internan alrededor de 70 mil mujeres por
consecuencias de abortos clandestinos. El Programa de Mejoramiento de
Atención Post Aborto indica que las pacientes deben ser tratadas dignamente,
no denunciadas, y que siempre deben ser orientadas en anticoncepción antes
de irse del hospital. Sin embargo, muchas veces los médicos siguen sin
tratar bien a las pacientes que llegan con hemorragias o infecciones. Las
recomendaciones para saber qué hacer después de una interrupción del
embarazo y cómo lograr que se respeten los derechos.
Por Luciana Peker


Carina llegó al Hospital Centenario de Rosario con muchos dolores. La
revisaron y la mandaron a su casa con una receta de Ibuprofeno 600. Al otro
día los dolores le seguían y la hemorragia era imparable. Su mamá la llevó a
otro centro de salud en remís. Cuando los médicos la vieron en el Hospital
Provincial de Rosario ya no pudieron hacer nada, era demasiado tarde y la
infección estaba demasiado extendida. Carina murió. Murió de una muerte
evitable. Carina murió por realizarse un aborto que en situaciones normales
(no en la ilegalidad) no tiene prácticamente riesgos. Carina no sólo murió
por la clandestinidad en la que las mujeres abortan. También murió por los
prejuicios y los maltratos que desalientan a las mujeres a ir al médico
después de practicarse un aborto.

“La pérdida de un embarazo (aborto) sin la atención adecuada puede
producirte graves complicaciones. Ante la interrupción de un embarazo
concurrí al hospital o centro de salud más cercano. No tengas miedo”, invita
un folleto del Programa de Mejoramiento de Atención Post Aborto del
Ministerio de Salud de la Nación, pero que no siempre se lleva a la
realidad. Y que no siempre se cumpla cuesta vidas.

A Carina la receta de ibuprofeno le quitó la posibilidad de parar su
infección y seguir criando a Matías de 16 años, Flavio de 11 y Emilse de 7.
Carina tenía 30 años y 3 hijos. Trabajaba como niñera. Murió a causa de una
muerte evitable. Y porque todavía no sólo el aborto es clandestino e
inseguro, sino que tampoco la atención de las mujeres después de un aborto
–que no plantea conflictos éticos ni legales– tiene la prioridad que la vida
de las mujeres debería tener.

Carina murió en febrero del 2008. En el 2007 fallecieron 74 mujeres sólo
como consecuencia de abortos clandestinos, según las cifras oficiales.
“Estamos en una etapa de sensibilización con los médicos para que tengan
conciencia de lo que pasan las mujeres cuando sufren un aborto y que las
atiendan bien. Los profesionales tienen que ver el riesgo de que las mujeres
se mueren si no van al hospital por miedo al reproche”, subraya la
ginecóloga Ana Ferraroti, coordinadora del Programa Nacional de Salud Sexual
y Procreación Responsable.

El ginecólogo y obstetra del Hospital Alvarez Daniel Lipchak es el director
del Programa de Mejoramiento de Atención Post Aborto y acentúa: “Estamos
promoviendo un trato humanizado y la aspiración manual endouterina (AMEU)
porque tiene menos riesgos que un raspado con una cureta de metal”. “Hay que
respaldar más el programa”, expresa Ferraroti.

Un dato clave para mostrar el atraso nacional es que Uruguay y Chile (con
indicadores de salud y desarrollo humano en promedio peores que los
argentinos) tienen una mortalidad materna mucho más baja que la local. Por
eso, Ferraroti mira con atención el programa uruguayo de consejerías para
las mujeres. “En el 2001 en Uruguay tenían 302 muertes maternas y en el 2007
sólo 2 con programas de atención pre y post aborto”, compara la funcionaria
los resultados apenas al otro lado del Río de la Plata.
¿Para bajar la mortalidad materna hay que seguir el modelo uruguayo?

–En la Argentina en este momento el 24% de la mortalidad materna es a raíz
del aborto. No es más la primera causa de mortalidad materna. En el 2007 se
murieron 74 mujeres por abortos de las 336 que fallecieron en total por
causas relacionadas con el embarazo, el parto o el puerperio. Igual, es un
número altísimo y se puede disminuir –dice Ferraroti.
¿Hay voluntad política de prevenir la muerte de mujeres por infecciones post
aborto?

–Sí, hay conciencia política, pero es un largo camino que hay que recorrer.
Tenemos que aprender de Uruguay y de Chile, que han bajado la mortalidad
materna en el día a día. Este es un trabajo de hormiga para que las cosas
mejoren.
¿Hay garantías de que todas las mujeres pueden acceder a un anticonceptivo
gratuito justamente para prevenir abortos o continúa la falta de insumos?

–La provisión de anticonceptivos está mejorando. Acabamos de recibir la
primera parte de una licitación y tenemos anticonceptivos orales y de
lactancia en el depósito. Estos días se dijo que en Corrientes no había
anticonceptivos, ya mandamos la orden para que retiren los insumos y todavía
no los han retirado. Es cierto que este año hubo todavía falta de insumos,
pero nos estamos recuperando.
Pacientes, no criminales

“Vamos a capacitar a las mujeres y a generar promotoras como para que ellas
se hagan carne de esto y sepan que tienen derecho y que no tienen que ser
denunciadas si van a un hospital después de abortar. También vamos a
trabajar con una red de defensorías y organizaciones no gubernamentales para
que nos avisen si se vulneran sus derechos en la atención post aborto o si
se niegan a colocarles DIU o a ligarles las trompas. Queremos empoderar a
las mujeres”, asegura Ferraroti.

Lipchak delinea las indicaciones del Programa que por ahora se instauró en
algunos hospitales del país, pero que aspira a instalarse en todos los
centros de salud: “No discriminamos entre aborto espontáneo o provocado;
cualquiera de las dos situaciones es traumática para la mujer. Ya no se hace
más la denuncia policial para que las mujeres puedan acudir tranquilas al
hospital. Además, estamos promoviendo una atención integral no solamente
para resolver la pérdida de sangre o la infección y mandarla a casa; para
nosotros es central la consejería en salud reproductiva y entregarle un
método anticonceptivo antes del alta para que no vuelvan a tener un embarazo
no buscado”. “Las mujeres tienen derecho a ser tratadas como corresponde,
hay que examinarlas en un lugar resguardado de miradas externas y si la
mujer no quiere que se le cuente a nadie lo que está pasando, ni siquiera a
un familiar, no se lo contamos. El tema es ponerse en el lugar del otro”,
dice Lipchak.

Gabriela Luchetti está al frente del Servicio de Ginecología en el Hospital
Provincial de Neuquén “Eduardo Castro Rendon” y una de sus prioridades es
atender a todas las mujeres en forma integral, apropiada y oportuna.
“Comenzamos a implementar la vacuoextracción, que es el método validado para
cumplir con la atención adecuada desde lo técnico porque permite un alta
precoz y da tiempo para la consejería post aborto. Ahora el 98% de las
mujeres se van de nuestro servicio con su método anticonceptivo. Otra cosa
muy importante es que mejoró el trato y no tuvimos más denuncias (porque
antes cuando alguna paciente en esta situación corría peligro de muerte o
daños graves se la denunciaba para deslindar responsabilidades). También
notamos que con el uso del misoprostol han disminuido enormemente las
internaciones y las complicaciones por mujeres en situación de aborto.”

Gabriela trabaja hace 25 años entre sábanas mentirosamente blancas marcadas
por la verdad latente de las mujeres y remarca: “Se podrían evitar muchas
complicaciones si no fuéramos tan hipócritas” y cuenta las vidas que ve
acostarse en las camillas hospitalarias que reciben los abortos sin
dirección ni camas. “Recuerdo una mujer que había dejado sus tres hijos
chiquitos en un ropero, porque en el barrio los podían lastimar y por eso
estaba desesperada por el alta. Uno se piensa que la vida de ellas es igual
a la nuestra, que tenemos auto, teléfono, apoyo familiar, pero ellas suelen
estar muy solas, desvalidas y con miedo. Imaginate si encima las denuncian.”
Link a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/las12/13-4928-2009-05-29.html


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